| Spirit Camera: La Memoria Maldita | Thane |
Fantasmas a tu alrededor.
Lo único que le faltaba al género survival horror era convertirnos, literalmente, en protagonistas de la historia. La última entrega de Project Zero, a modo de spin-off, utiliza la emergente tecnología de la realidad aumentada para traer todo tipo de espíritus a nuestro día a día.
Pongámonos en situación: imagina que llega a tus manos un antiguo diario de color púrpura, en cuyo interior solo alcanzas a ver perturbadoras fotografías, ilustraciones de rituales, textos de desesperación… Pero además tienes la Cámara Oscura, un extraño aparato que parece reaccionar ante la presencia del diario. La curiosidad movería a cualquiera a mirar el diario a través de la cámara, y precisamente ese es el primer error. Acabamos de hacer resurgir una antigua maldición que ahora cae sobre nosotros y que podría llevarnos a perder nuestro rostro y convertirnos en almas en pena cargadas de rencor y resentimiento. Una historia al más puro estilo del cine de terror japonés en la que no falta esa sensación de “mal rollo” constante.
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Como protagonistas que somos de la historia, necesitamos los dos elementos clave que componen la puesta en escena de Tecmo Koei, el diario (un pequeño libreto de 16 páginas incluido dentro de la caja del juego) y la cámara (nuestra Nintendo 3DS). Habitualmente se nos pide enfocar una determinada página del diario, que puede traer a nuestra realidad un nuevo acertijo, conversación o un combate contra fantasmas. Estos combates ofrecen gran libertad de movimiento, tanto que nos obligan a ponernos en pie y buscar en un radio de 360º a todo fantasma hostil con el fin de acabar con él mediante las clásicas fotografías de Project Zero. Conforme avanza la trama vamos encontrando nuevas lentes que provocan diversos efectos, como revelar espíritus invisibles, disipar la oscuridad o aportar un nuevo enfoque a las imágenes.
Como era de esperar, los enemigos no se limitan a vagar a nuestro alrededor sin más, sino que intentan asesinarnos de diferentes maneras. Para evitar que la maldición se haga con nosotros, debemos apuntar el máximo tiempo posible al enemigo y disparar en el momento exacto en el que nos iba a dañar, consiguiendo una “obturación precisa” y el consiguiente daño descomunal al enemigo. Un sistema bastante simple que pone a prueba nuestros reflejos y velocidad a la hora de encontrar amenazas, pero que no resulta especialmente divertido después de varios enfrentamientos.
Un movimiento de agradecer por parte de Tecmo Koei a la hora de abordar la escasa duración de la aventura principal (unas 3 o 4 horas) es la inclusión de modos extra. Por un lado están los de la “Cámara espectral” (“Fotos místicas” nos permite tomar diferentes tipos de fotografías en los que aparecen elementos terroríficos y que podemos guardar en la tarjeta SD, “Análisis espiritual” consiste en mostrar nuestra cara o la de otra persona al juego para que la analice, relacionándola con un tipo de espíritu y regalando un consejo personal, mientras que “Exorcismo” convierte a nuestros amigos en espíritus que exorcizar con la cámara). Por otro lado tenemos “El cuaderno encantado”, con una serie de minijuegos basados en los sucesos de la trama principal pero de una dificultad y variedad mayores.
En lo audiovisual, Spirit Camera no hace honor a la saga de la que proviene, principalmente por basarse casi exclusivamente en la tecnología de larealidad aumentada, haciendo que en pantalla veamos lo que nos rodea y añadiendo solamente los elementos ficticios que la situación requiera. No obstante, estos elementos (en su mayoría espíritus) están bien realizados y se integran correctamente en la realidad, con un diseño algo típico pero muy fieles al terror japonés. El efecto 3D no es excesivamente notorio salvo en algunos momentos, como cuando un fantasma “sale” de la pantalla para atacarnos, aunque con tanto movimiento de la consola a veces se pierde ligeramente el efecto.
Por otra parte, La memoria maldita cuenta con unas composiciones buenas aunque no memorables y un trabajo de doblaje excelente en su versión original (podemos jugar con voces en inglés y japonés, apoyadas por textos en castellano).
A simple vista, Spirit Camera: La memoria maldita prometía más de lo que finalmente recibimos, sensación que deja principalmente la escasa duración de su historia (aunque podamos rejugarla con pequeños cambios y adiciones) y lo repetitivo de su sistema de combate, además de otros factores como la necesidad de luz natural para que la cámara detecte las hojas del diario, impidiéndonos jugar a oscuras para mejorar la ambientación. Pero Spirit Camera no es un mal juego, y sigue siendo una propuesta interesante pese a que le haya faltado algo de mimo para llegar a ser una revolución dentro de un género tan conservador como es el del survival horror.
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