| Rage | Pedro Silva |
Tiros, carreras y apocalipsis.
id Software es una de las empresas más emblemáticas del sector. Sus miembros pueden presumir de haber dado origen a uno de los géneros más existosos y divertidos del videojuego con clásicos de la talla de Wolfenstein 3D, Doom o Quake. Es además un estudio que ha tratado siempre sus títulos con mucho mimo. Prueba de ello son los largos tiempos de desarrollo que les dedican, fomentando de paso los niveles de expectación. Y el resultado casi nunca decepciona.
RAGE nos conduce a un universo en el que la Tierra ha sido devastada por la colisión de un asteroide, poniendo en serio peligro de extinción a la civilización humana. Para evitar que todo se pierda, se crean una serie de Arcas donde mantienen en éxtasis a los supervivientes del mañana, los cuales al despertar se encuentran un mundo muy diferente al que dejaron atrás. El futuro es un lugar sin ley, donde los caminos están plagados de bandidos y mutantes y las personas civilizadas se organizan en pequeñas comunidades refugiadas tras impenetrables muros.
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El mundo de RAGE guarda similitudes con el postapocalíptico universo Fallout, así como parte de la desenfada y colorista estética de Borderlands con toques de steampunk y western. Esta mezcla de conceptos le da al juego una personalidad propia y lo diferencia claramente de otros productos. Y en un género en el que los marines espaciales sin pelo y los escenarios grises y monótonos se han convertido en una fea costumbre, este cuidado por la estética es más que de agradecer.
Ayuda mucho a generar inmersión el nuevo motor gráfico  id Tech 5 y sus revolucionarias megatexturas. En lugar de cargar una textura por cada modelo del mundo, RAGE carga una gigantesca textura que es aplicada a todo el escenario, optimizando enormemente el uso de la memoria y mejorando mucho la resolución de los elementos del mapa. Así, RAGE consigue brillar con luz propia en muchas secciones donde el uso inteligente de este recurso permite al juego alcanzar un nivel de detalle nunca visto en consolas. Eso sí, la instalación en disco duro es más que recomendable para mejorar la velocidad de carga de las texturas, la cual puede llegar a ser terriblemente lenta usando disco óptico.
El id Tech 5 demuestra ser un motor robusto y estable, que mantiene una tasa de frames constante y muy alta durante toda la aventura independientemente de lo que suceda en pantalla. Esta ligereza es especialmente reseñable en los frenéticos combates a corta distancia contra los mutantes, en los que la velocidad de reacción es primordial para sobrevivir.
No obstante, este experimento técnico ha tenido una terrible consecuencia para los usuarios de PC, los cuales se quejan de innumerables bugs que empañan la experiencia. Como es natural, muchos parches están en camino para solventar los fallos en algunas configuraciones de equipos, pero eso no quita que de momento la mejor opción para jugar a RAGE pasa por las ediciones de Xbox 360 y PS3.
Podríamos definir al juego como una peculiar mezcla de acción, RPG y conducción. Sabíamos que id Software no nos iba a decepcionar en los tiroteos gracias a su experiencia en el género y a las buenas ideas que han impreso en el producto final, pero ha sido toda una sorpresa la grata jugabilidad de las muchas secciones de conducción y la profundidad con el que han tratado sus características emparentadas con el rol.
El comportamiento de los enemigos es totalmente impredecible y muy dinámico. Los veremos esquivando nuestras balas, corriendo hacia nosotros mientras se quejan por un disparo recibido en una parte de su cuerpo, colgándose de las paredes y techos... Esta IA tan trabajada hace que matar a cualquier enemigo por pequeño que sea pueda ser una experiencia memorable. De hecho, la cantidad de enemigos en pantalla nunca es demasiado grande, pero su forma de comportarse los convierte en enemigos a tener muy en cuenta. Los tiroteos son muy variados, y protagonizaremos desde momentos tácticos de combate lejano a melés rápidas de corta distancia contra hordas de mutantes, pasando por enfrentamientos con inmensos monstruos mutados.

En el momento de ser derrotado a manos de nuestros enemigos se iniciará una especie de minijuego que al ser superado nos permitirá dañar gravemente a los que nos rodean y continuar la partida. Esta suerte de desfibrilador necesitará un tiempo para recargarse durante el cual seremos sensibles a morir de forma definitiva. Es recomendable salvar la partida muy a menudo para evitar las consecuencias de tener que repetir un tramo largo de aventura, ya que no contaremos con muchos puntos de autoguardado.
El avance dentro del juego está enfocado como en un RPG. Viajaremos por el mundo conociendo a todo tipo de personajes que nos irán asignando misiones con las que avanzaremos en la historia. Si algo hemos de criticar es el desarrollo de la historia, la cual no ofrece suficientes giros de guión y momentos memorables como para enganchar, y falta la figura de un gran enemigo o un objetivo último que perseguir para mantenernos pegados a la pantalla.
A pesar de la apariencia de mundo abierto que ofrece RAGE, realmente visitaremos pocas localizaciones y los caminos exteriores no serán más que pasillos que nos conducirán de un punto a otro del mapa con batallas contra otros coches scripteadas de por medio. El juego se compone de muchas pequeñas misiones o mazmorras de una media hora de duración aproximadamente que nos permitirán seguir avanzando. Estas misiones son totalmente lineales y están muy guionizadas, pero se hacen muy entretenidas y llevaderas gracias a su duración ajustada y a su diferenciación.
En el camino iremos adquiriendo nuevas armas y vehículos y consiguiendo nuevos gadgets. Todo en el juego es altamente configurable, desde la munición de nuestras armas hasta el armamento y aspecto de nuestros coches. El juego está muy orientado al crafteo de objetos, y estaremos recogiendo todo el tiempo herramientas y materiales para construir nuevos gadgets. Entre ellos encontraremos prácticos coches radiocontrol explosivos, torretas, arañas robot o taladros destrozacierres. RAGE está muy cargado de misiones secundarias y actividades de todo tipo. Casi todo el mundo tendrá algo que proponerte y encontraremos por todas partes minijuegos de azar, cartas, carreras... Siempre habrá algo que hacer y no habrá tiempo para aburrirse. Quizá no alcance en ese sentido los abrumadores niveles de los juegos de Bethesda, pero sin duda ofrece mucho más de lo que podría esperarse en un shooter.
Las carreras en coche también van mucho más allá de lo que podíamos esperar, convirtiéndose en uno de los pilares principales de RAGE. El tamaño del arsenal de armas y mejoras de los vehículos compite de tú a tú con los grandes exponentes del fun-racing, como Mario Kart, y se suma a la espectacularidad de los juegos de rally modernos, como DiRT. Lucharemos con fuego de ametralladora, misiles guiados y cohetes, así como andaremos bien equipados con escudos de energía, minicoches explosivos, drones de combate, minas explosivas...
Tal es su importancia, que los únicos modos de juego multijugador competitivo son las arenas de combate en coches. Estas arenas recuerdan mucho a las de Mario Kart y se hacen muy divertidas de jugar. Sorprende que un equipo con una trayectoria tan dilatada en el género de los shooters y en el combate online se haya decantado por excluir el FPS competitivo de RAGE, pero así es. Este juego cuenta con la posibilidad de jugar misiones de forma cooperativa tanto en pantalla partida como en red, y esa será toda la experiencia multijugador que tendremos pegando tiros a pie.
RAGE es una experiencia única gracias a su cuidada presentación y a su acertada mezcla de géneros. Pocas veces veremos juntos de forma tan natural la mejor acción en primera persona, frenéticos combates sobre vehículos y un desarrollo de la aventura con la profundidad de un RPG competente. Sin duda un enfoque nuevo y valiente que bien merece una oportunidad. |
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