| Duke Nukem Forever | Pedro Silva |
Saluda al Rey.
Hablar del lanzamiento de Duke Nukem Forever supone hablar de un acontecimiento sin igual en la historia del videojuego. Duke Nukem Forever fue anunciado públicamente allá en 1997, lo que lo convierte en el juego cuyo tiempo de desarrollo se ha demorado durante más años. Cualquier aficionado que haya estado al tanto de las noticias estos últimos quince años es consciente del gran número de comentarios y bromas que ha generado esta situación.
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| Al margen de la opinión pública, el asunto no debió resultar tan divertido desde dentro. El desarrollo del proyecto atravesó varios cambios de motor, desde el propio Build Engine de Duke Nukem 3D al actual Unreal Engine 3, pasando por varias versiones del engine de Quake. Por si los constantes cambios de tecnología no fueran suficiente problema, 3D Realms tuvo en sus últimos años problemas legales con la distribuidora Take-Two por incumplimiento de plazos, hasta llegar a su crisis final en 2009 con una drástica reducción de plantilla. Curiosamente, estos trabajadores despedidos fueron los que impulsaron los retoques finales de Duke Nukem Forever para que éste pudiera ser puesto a la venta con el apoyo de Gearbox Software (Borderlands).
Queda claro pues que este anormal ciclo de desarrollo no ha venido motivado (sólo) por la atención al detalle, sino por una serie de problemas de organización que han dificultado sobremanera la conclusión del proyecto. Esta inusual historia ha afectado al resultado final de Duke Nukem Forever, tanto para bien como para mal, convirtiéndolo en un producto diferente a lo que estamos acostumbrados, con ideas anacrónicas y características muy singulares. Un juego que además debe soportar el peso de quince años de hype acumulado.
Como si hubiera estado atrapado en una cápsula del tiempo desde hace años, Duke Nukem Forever sorprende por no seguir los cánones del género marcados tras el lanzamiento de títulos como Gears of War o Call of Duty 4. Si el primero elevó los estándares visuales a un nuevo mínimo exigible, Duke Nukem Forever no está a la altura de lo que se espera de un FPS a estas alturas de la generación. Si Call of Duty 4 y Halo convirtieron el multijugador online en consola en el principal modo de juego, Duke resta importancia a la experiencia online y se centra en la historia principal, inusualmente larga y rica en matices, pero con evidentes claroscuros. Aún así, no se corta de aprovechar elementos de estos juegos, como la barra de vida autorregenerable y la limitación a dos armas.
La obra de 3D Realms y compañía se suma a la corriente de juegos de "serie B", que no se toman en serio a sí mismos y se mofan de todo incluyendo numerosas autorreferencias y chistes a costa de otros videojuegos. Hablar de ellos sería destrozar parte del encanto de Duke Nukem Forever, pero que se preparen los fans de los FPS y de las series de ciencia-ficción porque van a encontrar detalles que les harán sonreir. Por supuesto, los chistes guarros, las escenas subidas de tono y la violencia y el sexo gratuitos están a la orden del día. No podría ser de otra manera en un juego protagonizado por el gran Duke Nukem, ese macho que salvó a la Tierra de la amenaza alienígena hace más de una década y que sigue listo para devolverlos a sus naves de nuevo. Y a ser posible en pedazos.

La campaña de Duke Nukem Forever muestra características de los shooters de otras épocas. Jugándola nos olvidamos de los escenarios "pasilleros" y las coberturas típicas de muchos de los juegos bélicos modernos y nos encontramos con un FPS como los de antes, con muchos escenarios abiertos y, esto es lo más inusual, cargadísimo de elementos interactivos. porque los mapas de Duke Nukem Forever están vivos y podremos hacer cualquier cosa en ellos. Desde acciones inútiles como activar un secador de manos, mear en el váter o meter los dedos en un enchufe, hasta hacer pesas, jugar al pinball o cocinar con un microondas. Experimentar con los elementos del mundo se premia con Logros/Trofeos y por el más práctico aumento de Ego, que hará las veces de barra de vida de Duke. Encontrar todos los aumentadores de Ego ocultos en el juego nos permitirá tener una ventaja en niveles más avanzados, una tarea sencilla gracias al práctico selector de capítulos que nos permitirá revisitar otras partes de la aventura.

La trama de Duke Nukem Forever conducirá al Rey por situaciones de todo tipo. No sólo tendremos fases de a pie, sino también niveles submarinos, secciones en vehículos o incluso fases completas en las que Duke se hará pequeñito y atravesará secciones de plataformas formadas con elementos de la vida cotidiana. La campaña tiene altibajos de interés, pero sin duda ofrece muchos momentos memorables que nos arrancarán una carcajada, ya sea por la chulería infinita de Duke como por situaciones puramente +18 que nos cogerán por sorpresa.
Duke no sólo tendrá a su favor sus puños y sus pelotas de acero (hablamos del juego de pinball, evidentemente), sino que contará con un arsenal formado por armas humanas y alienígenas de lo más disparatado. Nos reencontramos con clásicos como el Devastador o la Destripadora, pero también manejaremos armas reductoras y congeladoras para poder ejecutar a los cerdos de formas originales. Duke también cuenta con una serie de gadgets como la Visión de Macho (que es como la visión nocturna... pero de macho), el Holoduke (que crea un holograma que distrae al enemigo) y las bombas caseras (de proximidad y de detonación remota). También podrá consumir esteroides para aumentar su fuerza física y beber cerveza, lo cual lo hará prácticamente invulnerable a los ataques.
Aunque no ha recibido el trato preferente del modo historia, el multijugador online se deja probar y ofrece una limitada variedad de modos de juego que prolongarán la vida útil del disco unas cuantas horas más. Conforme subamos de rango podremos desbloquear nuevos complementos para Duke hasta crearnos un personaje completamente único. Las armas especiales de Duke Nukem Forever como el rayo reductor, el congelador y las bombas caseras le dan un feeling único a esta modalidad en red. No obstante, es evidente que no han pretendido competir de tú a tú con CoD, Battlefield o Halo, por lo que aunque aprueba, no se puede decir que esté a la altura de los mejores.
Una vez finalizada la historia principal, se desbloquean numerosos extras en los que se muestra con claridad cómo ha sido la desventura que ha sido el prolongadísimo desarrollo de Duke Nukem Forever. De triple A esperadísimo por los millones de fans de Duke Nukem 3D, pasó a vaporware de cara a la prensa, luego a proyecto cancelado y posteriormente resucitado por Gearbox Software y unos intrépidos programadores y artistas que lo finalizaron en el mismísimo salón de su casa.
Esta historia única ha terminado con final feliz, con el juego publicado y en las estanterías de las tiendas. El precio a pagar es un juego a todas luces anticuado en algunos de sus apartados, pero que respeta el carisma del personaje y su alocado universo. Como poco, será capaz de arrancarnos más de una sonrisa como sólo los juegos más valientes logran hacer y nos hará pasar un buen rato con Duke, sus chicas y esos cerdos alienígenas que merecen morir.
Celebremos pues que el Rey ha vuelto. Y que esta vez lo ha hecho para quedarse.
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