|
La verdad es que la dificultad se rebajaba tras el "susto" inicial, aprendías a no ir a lo loco, a cubrirte, a contraatacar, a andarte con mil ojos para no caer al vacío y así podías conseguir pasarte los niveles sin morir (o sin morir demasiado). Por lo menos hasta llegar al jefe de turno, que a veces si que nos daba una paliza de campeonato.
Seguramente en la secuela dopen a los bichos "pequeños" para hacerlos más infernales, pero como hagan los jefes más complicados... juas.
|