El juego que nos ocupa sorprende por ser tan irregular en sus diferentes aspectos. Si bien como título de rol nos presenta una ambientación y unos personajes difíciles de olvidar gracias a un apartado gráfico muy destacable y unos diálogos irreverentes, a nivel técnico se queda muy atrás de lo que debería haber dado de sí, y nos deja con la sensación de que habría necesitado más cuidado en sus etapas finales para convertirse en un título verdaderamente notable.
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omencemos destacando sus puntos fuertes. Risen 2 es un juego de rol profundo, en el que tendremos que preocuparnos de mejorar nuestras estadísticas, aprender nuevas habilidades, equiparnos bien, gestionar el inventario y a nuestra tripulación. Robo, forzado de cerraduras, intimidación, trucos sucios... Son las fechorías típicas de un pirata que deberemos aprender a dominar en Risen 2 para poder llegar a los tesoros más preciados y acceder a líneas de diálogo con sorprendentes resultados. Tan pronto le estaremos saqueando los bolsillos a un personaje mientras hablamos con él como le convenceremos de lo más inverosímil usando nuestro pico de oro.
Los personajes secundarios están a la altura de las circunstancias. Tanto su diseño visual como sus diálogos rebosan personalidad. Desde los estirados soldados de la Inquisición a los tribales indígenas, pasando por los brutos piratas, si algo destaca de Risen 2 son sus personajes y guiones, los cuales consiguen por sí mismos mantenernos enganchados al juego. A pesar de los defectos que pesan sobre él.
Risen 2 está lastrado por dos fallos que lo alejan de ser un juego de primera. El sistema de combate es uno de ellos. Por algún motivo, en los combates a espada contra criaturas, la pulsación del botón de bloqueo no nos pondrá a salvo, impidiéndonos protegernos de los ataques de los rivales y convirtiendo las peleas en un anodino intercambio de golpes. Así, el final el resultado se decide más por las estadísticas y la suerte que por la propia habilidad del jugador. La única manera de asegurarse una victoria contra seres no humanos es recurrir a tácticas de ataque a distancia y huida usando armas de fuego o magia vudú. Y siendo los combates una parte integral de la jugabilidad (no es para menos, siendo un action RPG al uso) este problema pesa sobre Risen 2 como una dura losa.

El otro problema de este juego es su factura técnica. Risen 2 no está para nada pulido, al menos en su port a consolas domésticas. El framerate es inestable, se suceden los fallos gráficos y nos encontraremos numerosos bugs antiestéticos. En este sentido, el trabajo de porting desde PC es francamente mejorable.
Aunque no todo son malas noticias desde el punto de vista técnico. El motor gráfico de Piranha Bytes es capaz de poner en pie detalladísimas selvas tropicales con ciclo día/noche, iluminación y sombras dinámicas, desplazamiento por enormes islas sin tiempos de carga... Junto con su más que admirable apartado artístico (el cual bebe claramente de los referentes del género), Risen 2 es un festín para los ojos. Más de una vez nos quedaremos embobados observando partir un buque durante la puesta de sol y nos sorprenderemos del detalle con el que se muestra la espesura de la vegetación tropical. No estamos hablando de una calidad similar a la de la jungla vista en Crysis, pero el intento de acercarse es bien digno. Risen 2 nos ofrece vistas únicas de playas paradisíacas virtuales como pocos juegos pueden presumir.
En general, Risen 2: Dark Waters es un producto poco pulido e irregular. Posee buenos atributos que lo convierten en un juego de rol muy disfrutable, especialmente debido a la satisfactoria progresión del personaje y los desahogados diálogos, bien cargados de picardía y humor. No obstante, se aleja de la maestría debido a unos problemas graves en su paso del mundo del PC a consolas y a un esquema de combates decepcionante. Se queda así en un título que gustará mucho a aquellos jugadores ávidos de aventuras de piratas pero que puede dejar fríos a los que no se encuentran entre los fans de este poco explotado género de aventuras.